Internacional

“Seguro vendrán más Assanges en el futuro”

Contacto/Agencias

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 27 (EL UNIVERSAL).- “WikiLeaks es un servicio público internacional (…) nos especializamos en permitir a periodistas o informantes que han sido censurados presentar sus materiales al público”, le dijo Julian Assange a la BBC en 2010.

A 10 años de las filtraciones masivas de documentos de esta plataforma, el sitio parece haber perdido fuerza; sin embargo, especialistas se resisten a decir que desaparecerá y afirman que viene una nueva era del ciberactivismo.

Juan Pablo Salazar, abogado experto en Derecho Cibernético, declara a EL UNIVERSAL que “Erich Schmidth [exdirectivo de Google] y Jared Cohen en el libro La nueva era digital, y Assange en su libro Cuando Google encontró a WikiLeaks, muestran cómo a través de las entrevistas que el exdirectivo de Google le realizó a Assange en su periodo de retención en la sede de la embajada de Ecuador en Reino Unido se evidenció todo el modus operandi de WikiLeaks, en el que no se depende de una persona, sino… se basa en diversos colectivos y máquinas dispuestas en diversos lugares del mundo, capaces de asegurar la continuidad y la resiliencia de la información y del activismo que realiza WikiLeaks.

“La capacidad modular y dinámica de WikiLeaks hace que sea casi imposible su extinción. No obstante, Assange es parte de una etapa de la historia, seguro vendrán más Assanges en el futuro, movilizados en lograr mayor transparencia y al acceso a la información pública, así como un mecanismo de movilización para asegurar el control social y político de los gobiernos y otras organizaciones”, dice el experto.

Iván Martínez, oficial de incidencia por la Red en Defensa de los Derechos Digitales, asegura a este medio que “en la actualidad hay ciberactivistas por doquier luchando a diario por la defensa y promoción de los derechos humanos, garantizando la privacidad y el anonimato de personas periodistas y personas defensoras de derechos mediante herramientas de cifrado y comunicación segura, buscando vulnerabilidades en programas y aplicaciones para reducir la intrusión a equipos y sistemas y perfeccionando sistemas y dispositivos que garantizan libertades, entre otros proyectos”.

A inicios de este 2020, Kaspersky listó los mayores ciberataques de la última década y mencionó el caso de WikiLeaks. El 28 de noviembre de 2010, la plataforma filtró a la prensa más de 250 mil documentos entre el Departamento de Estado de EU y sus embajadas por todo el mundo: 15 mil estaban catalogados como secretos y 100 mil eran confidenciales. En esos documentos se mostraba cómo el gobierno estadounidense dio instrucciones a sus diplomáticos para que espiaran a políticos extranjeros y altos funcionarios de la ONU.

ABC España recuerda que entre las principales revelaciones de la plataforma están el manual de la Armada de EU en la Bahía de Guantánamo; el video militar clasificado en el que se ve a un helicóptero Apache estadounidense que dispara y mata a dos periodistas y a civiles iraquíes en 2007; los 90 mil documentos clasificados de la guerra de Afganistán; los 400 mil documentos militares de la guerra de Irak; los documentos sobre las actividades terroristas de Al-Qaeda; el espionaje de Estados Unidos a los expresidentes de Francia y a la ONU. De México, se recuerda al CISEN: en un documento se mencionaba que la dependencia operaba en anarquía y en un ambiente de desconfianza, entre otros casos.

Acerca del papel de los medios y WikiLeaks, un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid decía que la popularidad más alta de la plataforma fue cuando publicó documentos clasificados en colaboración con The Guardian, The New York Times, Der Spiegel, Le Monde y El País. En otra etapa, recuerda ABC España, WikiLeaks se asoció con más medios pequeños.

Sobre la posibilidad de que en la actualidad se realice una gran filtración, Salazar declara que “las organizaciones, empresas y gobiernos, son conscientes de los riesgos en materia de seguridad de la información, se han venido preparando (…) Sin embargo, esto no quiere decir que no vaya a suceder una filtración grande…

“En la medida que cada vez más se procesen más datos, esto gracias a la analítica de Big Data, al uso de inteligencia artificial, entre otras técnicas y tecnologías, puede ser factible que en el futuro suceda una gran filtración de datos… No obstante, para evitar que suceda una gran filtración, las organizaciones deben adoptar los controles necesarios”.

Martínez afirma que “en países como México y algunos otros de América Latina se trabaja en proyectos formales de filtración de documentos por parte de alertadores.

“En México existe desde hace algunos años Mexicoleaks, que ha permitido el desarrollo de importantes reportajes periodísticos. Es improbable prever si las filtraciones futuras tendrán el mismo volumen de las filtraciones del pasado, lo más relevante es crear a nivel social la conciencia en las personas de que existe una forma de enriquecer la democracia y el debate público mediante la revelación de documentos que consignen y prueben actos de corrupción, violaciones a derechos humanos e injusticia”. Recalca que “falta garantizar que las mismas leyes consideren específicamente a alertadores y tengan una protección específica”.

Acerca del papel de internet en la actualidad y una posible gran filtración, Salazar alerta que las redes “han dejado de ser espacios en el que predominantemente los seres humanos compartimos información… cuentan incluso con miles de cuentas robot que tienen la capacidad de influir en las personas a través de contenidos que pueden distribuir a la velocidad del click. El riesgo más grande no es que suceda una dispersión o distribución masiva de la información, es la capacidad que tenemos las personas para discernir de lo que es correcto de lo que es falso… La información falsa que circula en las redes con propósitos de manipulación de las personas es un fenómeno supremamente grave que debe revisarse y adoptarse controles a partir de consensos de las diferentes comunidades que integran la gobernanza de internet”.

Martínez destaca que “la dispersión como tal de la información de la época que vivimos sería efectivamente rápida. Pero uno de los retos a los que se enfrentan este tipo de proyectos es la seguridad y la sustentabilidad de los servidores que alojan la información”.

Los protagonistas

Desde la filtración masiva de los documentos clasificados en 2010, Assange y los involucrados con WikiLeaks pasaron a ser objetivos del gobierno estadounidense. En el presente, Assange está a la espera de ser extraditado a EU.

El australiano, quien estuvo bajo asilo en la embajada de Ecuador en Londres por más de siete años, está actualmente en una prisión británica, a la que ingresó en abril de 2019 por violar su libertad condicional en relación con un caso de la justicia sueca y enfrenta una petición de extradición a EU.

El próximo 4 de enero se espera la decisión sobre esa demanda de extradición. La justicia estadounidense espera juzgarlo por espionaje y podría ser condenado a 175 años de cárcel por la difusión de documentos clasificados. Sus defensores denuncian un proceso “político”, lleno de “mentiras”. Mientras, su pareja sentimental, Stella Moris, pidió este jueves al presidente Donald Trump que lo indulte. Moris tiene dos hijos con Assange. Su principal fuente durante años, la soldado Chelsea Manning, recuerda la BBC, fue acusada por Washington de estar detrás de esas filtraciones.

EU siempre sostuvo que la soldado —en un inicio Bradley Manning, antes de hacer pública su transexualidad— ayudó al australiano. Esa acusación le valió a Manning una condena de 35 años de cárcel, dictada en 2013; fue perdonada en 2017 por Barack Obama, pero volvió a la cárcel en mayo de 2019 por desacato y en marzo pasado un juez falló que un testimonio contra Assange no era necesario.

El caso contra Assange, además, logró que más de 700 periodistas de todo el mundo firmaran una declaración en su defensa. Desde que en abril de 2019, el gobierno de Lenín Moreno revocó el asilo al australiano, lo que conllevó a su arresto, expertos y familiares han denunciado que su salud mental se ha deteriorado. Su salud, según sus allegados, está aún más en peligro por un brote de coronavirus. El intento de procesamiento a suelo estadounidense ha sido condenado como un ataque frontal a las libertades civiles.

Hablar de WikiLeaks también refiere a Edward Snowden. Este exanalista de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional, asilado en Rusia desde hace casi siete años, y su esposa, Lindsay, iniciaron los trámites para solicitar la ciudadanía rusa, anunció en su Twitter. Él huyó de EU tras revelar, en 2013, detalles de programas de espionaje estadounidense de amplio alcance nacional e internacional, y es perseguido desde entonces por la Justicia estadounidense, que le ha acusado de violar la ley de espionaje.

A finales de octubre, el gobierno de Rusia otorgó el permiso de residencia permanente a Snowden, informó su abogado Anatoli Kucherena. Además, espera a su primer hijo.

Estos ciberactivistas marcaron, dice Salazar, uno “de los grandes hitos que ha marcado la historia de internet, no obstante hoy puede mencionarse que es una etapa concluida, pero vendrán más. La capacidad de generar movimientos colectivos a partir de la indignación de las personas puede generar otro tipo de ciberactivismo… no es de extrañar que en pocos años contemos con ciberactivismo automatizado a partir de máquinas entrenadas, en las que a partir de inteligencia artificial, en especial machine learning, pueden generar movilizaciones determinadas por estrategias y tácticas humanas. Estamos ad portas de encontrar una nueva era del ciberactivismo movilizada a través de la inteligencia artificial”.

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