Exterior

Se apoderan talibanes de gigantesco arsenal

Se han convertido en el movimiento fundamentalista mejor armado y equipado del mundo

BRUSELAS, Bélgica (EL UNIVERSAL).- A los talibanes no les pudo ir mejor con el repliegue estadounidense, no sólo recuperaron el control de Afganistán, sino que se han convertido en el movimiento fundamentalista mejor armado y equipado del mundo.

El universo de armas, municiones y equipo pesado heredado por las fuerzas de EU y sus aliados a Afganistán permitirá a los talibanes estabilizar y ampliar su poder.

No sólo modernizaron su arsenal, la cifra de material a su disposición supone una fuente importante de financiamiento, en caso de que opten por vender el excedente al mejor postor.  «Estamos ante el peor caso imaginable, los talibanes se apoderaron de un gigantesco arsenal que incluye armas ultramodernas», dice a EL UNIVERSAL Jürgen Grässlin, portavoz de la red global Stop the Arms Trade y presidente de la Oficina Alemana de Información sobre Armas (RIB).

De acuerdo con datos recabados por la ONG, procedentes de fuentes oficiales y medios, los talibanes cuentan con gran capacidad aérea, por el equipo abandonado por las fuerzas estadounidenses, el material donado durante años para la formación del Ejército y la policía afgana y el antiguo inventario soviético existente en el país.

La lista incluye 33 helicópteros artillados Black Hawk, 43 helicópteros de exploración y rastreo MD-530; 23 aviones de combate EMB A-29 Super Tucano, 28 Cessna 208, cuatro aviones de transporte pesado C-130 Hércules, y más de 100 helicópteros de transporte y ataque Mi-17 y Mi-24. «No estoy seguro de que sean capaces de operar todas estas aeronaves porque necesitas pilotos capacitados, pero lo que sí sabemos es que aprovecharán la gran cantidad de vehículos militares a su disposición», sostiene Grässlin.

Se han hecho de vehículos antiminas MRAP, así como de 22 mil unidades Humvee y 600 blindados M1117. Además, 150 ejemplares con tecnología resistente a minas MaxxPro, 169 vehículos de combate de la familia M113 y 100 mil vehículos de transporte, entre otros tipo Toyota Hilux y Ford Ranger, adaptados a operaciones de patrullaje policiaco. Se agrega el escuadrón afgano de drones, entre los que hay modelos con tecnología ScanEagle del fabricante Boeing, así como un enorme arsenal de infantería y capacidad de fuego.

Hay equipos de visión nocturna, alrededor de 16 mil piezas; 162 mil radios de comunicación, 358 mil rifles de asalto M16 y M4, 64 mil ametralladoras y 126 mil pistolas. «Modernizaron su arsenal de una manera impresionante, se hicieron de lo mejor que hay en el mercado», indica el experto.  «No sólo es la cantidad, sino la calidad de las armas. Cambiaron su Kalashnikov de 40, 50 años de antigüedad, por los M16 y M4 estadounidenses, rifles de alta tecnología (…) Los talibanes no tendrán ningún problema para aterrorizar a la población o realizar ejecuciones en masa».

Las municiones heredadas se estiman en millones, de cinco a 10 balas por habitante. La población se estima en 38 millones. Son varios los escenarios proyectados por Grässlin como resultado del botín. Debido a que el Talibán aparenta no tener ambiciones extraterritoriales y cuyas ambiciones están en transformar a Afganistán en una nación gobernada bajo el código de conducta dictado por la sharía es posible que usen parte del arsenal para atender el problema financiero en el que se encuentran.  Esto abre la posibilidad de que vendan algunos de sus helicópteros y aviones a países «amigos» o fracciones terroristas.

«Tienen más armas de las que necesitan, así que es de esperar que una parte la pongan en venta. Basta con imaginar qué podría ocurrir en Europa y otras partes del mundo si llegaran a vender 100 mil rifles estadounidenses a Al-Qaeda u otras organizaciones terroristas (…) El riesgo para la seguridad de los países industrializados que apoyaron la intervención de las fuerzas de la OTAN en Afganistán es enorme».

Para el investigador, el caso afgano ilustra lo que ocurre cuando las armerías de Alemania y de otros países productores envían sus modelos a terceros países, llámesen Paquistán, Turquía o Sudán. «Una y otra vez ocurre lo mismo, los países reciben las armas, las utilizan para reprimir a la población local o en un conflicto armado; y después comienzan a circular, en busca del mejor postor y el siguiente campo de batalla.

«Lo que está ocurriendo en Afganistán es el peor caso posible, porque los talibanes hoy tienen más armas de las que pudieran cargar, hay más rifles que insurgentes, por lo que una parte será puesta en venta para ser usadas en otras contiendas o en ataques terroristas durante las próximas décadas», subraya.  

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