Exterior

Rescatistas buscan a 99 personas tras colapso en Miami

MIAMI, EU (EL UNIVERSAL).- «Mi esposo escuchó un estruendo como un poco lejano y se levantó para ver qué había pasado y al darse cuenta, fue y me despertó», dice a EL UNIVERSAL Ruby Romero, una venezolana que vive con su familia en un edificio aledaño al Champlain Towers South que colapsó la madrugada de este jueves en el condado de Miami-Dade.

«Vimos la conmoción de la llegada de los bomberos y todos ellos… Yo viví en ese edificio [el colapsado] hace cuatro años (…) sólo de imaginar que mi familia y yo pudimos estar ahí, el corazón me palpita a mil por hora», asegura Romero.

Un estruendo, que para unos sonó como una explosión, para otros como el resultado de un terremoto, marcó el inicio de una pesadilla: a la 1:30 am, en apenas unos segundos, el lado noreste del edificio se vino abajo. Hasta la noche de este jueves, el saldo oficial es de un fallecido, 99 desaparecidos, aunque algunos medios estadounidense hablan de al menos tres muertos.

«El edificio quedó literalmente aplanado», lamentó el alcalde de Surfside, Charles Burkett. «Es algo desgarrador, porque significa, en mi opinión, que no tendremos tanto éxito como esperábamos en encontrar personas con vida».

El lugar se convirtió en una especie de zona de guerra: bomberos, paramédicos y policías acordonaron el área y comenzaron las tareas de rescate y evacuación. «Una visión devastadora es lo que vimos y era de noche; cuando salió el sol era peor lo que veíamos», asegura la señora Romero.

En las primeras horas fueron rescatados un niño, cuyos padres permanecen sin localizar, así como otro menor y su madre, a la que se le tuvo que amputar una pierna que quedó atrapada entre los escombros. Los heridos fueron llevados a los hospitales Monte Sinaí y Jackson, algunos de ellos en estado crítico. 

En medio de condiciones climáticas desfavorables, los rescatistas trabajan a contrarreloj, en turnos de 15 minutos por el peso del equipo que llevan.

La prioridad es rescatar a las personas atrapadas. Si bien fueron localizadas 102 personas que están a salvo, se cree que al menos 99 quedaron bajo las piedras. Muchos son extranjeros y es difícil tener una cifra exacta porque se trata de personas que se encontraban en el edificio porque llegaron a Miami para vacunarse contra el Covid-19, o que rentan por temporada, o vacacionistas.

Entre los desaparecidos están Sophia López Moreira, hermana de la primera dama de Paraguay, Silvana López Moreira. Sophia y su familia (su esposo, tres hijos y una mujer que trabajaba para ellos) estaban en el departamento cuando ocurrió el desplome. Nueve argentinos, cuatro venezolanos, seis colombianos, puertorriqueños e israelíes se suman a los no localizados tras la tragedia. Por el momento, no se ha reportado ningún mexicano afectado. El cónsul general de México en Miami, Jonathan Chait, ordenó que se dé un seguimiento muy puntual a la información y personal del consulado visitó los hospitales donde fueron llevados los heridos en busca de posibles víctimas.

La vocera del senador Marcos Rubio, Lea Padrón, aseguró que estarán ayudando a personas del extranjero facilitándoles la entrada a Estados Unidos. «Hemos contactado ya varias embajadas para darles las facilidades y que mañana [viernes] puedan estar ya aquí [en Surfside]», comentó.

El complejo donde ocurrió la tragedia está compuesto, en realidad, por tres edificios —Torre Norte, Torre Este y Torre Sur—, de 12 pisos cada uno. La Torre Sur fue la colapsada.  Cada edificio contaba con 136 unidades residenciales de un valor de hasta 950 mil dólares cada una. Se calcula que cayeron unos 55 departamentos.

Los motivos del colapso se desconocen. El edificio, de 40 años, estaba en proceso de certificación, obligatorio en Miami, y en el techo se estaban llevando a cabo obras de mejora. Aunque se ha señalado la posibilidad de que esos trabajos, o el uso de maquinaria pesada hayan influido en la caída, las autoridades no han dicho nada al respecto. Testimonios de familiares de sobrevivientes hablan de que, en los días previos, se escucharon algunos crujidos en el edificio. Otros apuntan a las obras realizadas en un edificio aledaño. Con el paso de las horas, la desesperación crece entre los rescatistas. Los aparatos sonares detectan lo que pueden ser personas atrapadas entre escombros, mientras las familias esperan noticias, sin perder las esperanzas de un milagro.

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