Aliber LopezEditorial

OPTICA POLITICA

Por Alíber López

“El retorno a clases presenciales y las medidas de salud, coinciden”

“Alimentos chatarra prohibidos en las escuelas”

“Vida Saludable, una alternativa para jóvenes y padres de familia”

El retorno a clases presenciales coincide con algunas de las medidas que está implementando el sector Salud para disminuir los casos de sobrepeso y obesidad que en los escolares alcanza al 33 % de la población infantil y juvenil. A la nueva etiquetación impuesta desde principios de la pandemia y a la prohibición del consumo de comida chatarra en las escuelas se agregan otras medidas que se pretenden incorporar en las redes sociales, en donde se incorporará información relacionada con la recuperación de mejores hábitos alimenticios en los que se combata el consumo de maíz transgénico y la eliminación del glifosato, herbicida tóxico usado en muchos productos agrícolas, que daña la salud de los consumidores.

Por lo pronto no son muchas las escuelas que han reanudado clases presenciales y al parecer, en las que ya lo hicieron, aun no se tienen experiencias visibles de cómo se resuelven los temas de una alimentación saludable. Si se sabe que los refrescos, los jugos enlatados o embotellados, los fritos, las galletas de grasas trans, harinas y azúcares refinadas, no deben expenderse en las instituciones educativas o en las cooperativas escolares, pues son veneno puro. El problema son los malos hábitos que muchos escolares tienen. Ni los directivos de las escuelas ni las autoridades de salud deben tolerar que en una escuela se consuman refrescos embotellados, galletas refinadas y fritos. Algo difícil pero no imposible.

Pudiera ser que la información que difunden algunos expertos en nutriología, sirva a padres y madres de familia que llegan al absurdo de darle coca cola a sus niños en tetera, sepan lo que significa. De arranque sabemos que el consumo de azúcar es 8 veces más adictivo que la cocaína. Si eso es así, nuestro deber para proteger a nuestros hijos de un mal hábito, es alejarlos del consumo de azúcares refinadas, de refrescos embotellados de jugos endulzados. Es algo complicado cuando el mal hábito ya está formado, pero nuestro deber es intentarlo.

Lo bueno es que en primarias y secundarias se ha implementado una asignatura que se llama “Vida Saludable” y los maestros que la imparten están esforzándose por orientar no solo a los educandos, sino también a los padres y madres de familia en el consumo de alimentos sanos.

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