Editorial

Opinión pública

Quien traiciona una vez, traiciona dos

Por Felipe Martínez Chávez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Por fin los del PAN borraron el nombre de Maki Ortiz Domínguez de su Registro Nacional de Militantes, donde apareció desde el 2002, y con cuya bandera llegó a diputada federal y al senado.

Le debe todo al partido del que ahora reniega, como la alcaldía de Reynosa por cinco años, la última posición en que cobró.

Se queda sin partido. Dio la “maroma” y dice simpatizar con Morena, aunque no es militante y, los que son, no la tragan. Ni es de aquí ni de allá.

Con su cachorro en poder de aquella frontera, perfila un cacicazgo que puede prolongarse por largos años si Carlos, como ya se dice, logra la reelección en 2024 ¿se lo permitirán los jefes de Morena?

Sin hacer “cola”, ahí donde ya están otros desde hace años, la Doña está que se pela por la candidatura al Gobierno ¿Le entregarán también Tamaulipas? ¿lo merece? Sería concederle demasiado poder.

En la 4T la siguen considerando azul. El hacer ganar a su hijo no fueron méritos suficientes para abrirle la puerta ¿o sí? Se habla que pagó un costo económico.

Al acercarse al partido fundado por  López Obrador, navega con la bandera de “ya nos toca tener equidad” (femenina). Sin embargo las bases morenistas la consideran una forastera y arribista, oportunista que es el término.

Sigue recorriendo municipios, contratando publicidad en redes, promocionando que va a ganar por equidad de género ¿tendrá derecho? Que lo digan quienes tienen años esperando la oportunidad, Olga Sosa, Américo Villarreal, Rodolfo González, Héctor Martín Garza, Adrián Oseguera y JR Gómez Leal.

Ahora bien ¿qué va a pasar si no es la premiada? ¿Se regresa al PAN? ¿Se va con Movimiento Ciudadano? ¿qué con su muchacho? Pueden dar la puñalada a Morena luego de servirse de las siglas. Dicen que, quien traiciona una vez… Traiciona dos o más.

Hablando de otras cosas, dicen los enterados que, una de las razones por las que Tomás Yarrington echó reversa al proyecto de Homero Díaz Rodríguez, fue un “destape” esporádico que partidarios suyos hicieron en un evento en Nuevo Laredo.

Cuestión de emociones, o “acelere” de sus partidarios que lanzaron los cohetes antes de tiempo. En ocasiones son los amigos y simpatizantes los que viven los momentos más intensos de la política, disfrutan cuando hay triunfos y lloran cuando vienen las derrotas. Pocas veces los actores se dan por enterados.

De haberlo sabido, Homero nunca habría avalado aquel fallido destape.

Pues bien, Rodolfo González Valderrama acaba de desligarse de una publicación de nombre La Esperanza, un volante u hoja de noticias que circuló profusamente, aunado a un perifoneo en que lo dan como la mejor opción de Morena para la sucesión gubernamental.

Debe tener razón, sabe que es delito electoral y él no pudo haber autorizado lo que llama entrega de “gacetas”. Ahora mismo tiene expedientes en el Tribunal Electoral, en apelación, luego que el IETAM lo liberó de responsabilidad en un juicio sancionador.

No es el primero y posiblemente no será el último. Acaba de darse lo mismo con José Ramón Gómez Leal, con una presunta “extra” impresa dedicada a su precandidatura. Sin embargo los protagonistas no le  hicieron caso. No tiene posibilidades de ser el candidato. No es un riesgo en la competencia.

La lucha está centrada en dos figuras, Américo Villarreal y el propio Valderrama. La decisión pudo haberse tomado ya, pero los líderes no la han bajado a territorio.

Y Héctor Martín Garza sigue en la puja. El fin de semana estuvo en Río Bravo, donde pronunció algunas verdades respecto al actual gobierno estatal: “No tienen valores, no entienden que la solidaridad, la confianza y el respeto son los valores con los que se debe ejercer un cargo público, y con la más alta probidad”.

Y Alejandro Rojas Díaz Durán, el chilango que se cree tamaulipeco, sigue difundiendo locuras. Ahora dice que el gobierno panista envió como “Caballos de Troya” a los hermanos Carmona para desprestigiar a Morena y al proyecto de López Obrador en Tamaulipas.

Lo afirma como si los guindas fueran unos niños, a los que emisarios del cabecismo mandaron a realizar acuerdos subterráneos con los empresarios.

Alex ya no se para por estas tierras. Después de venir a hociconear por espacio de más de tres años, sabe que puede tener una orden de aprehensión. Volverá hasta octubre del 2022.

Faltan 174 días para las elecciones, según el cronómetro del Instituto Electoral. Los partidos que van al juego presentaron sus plataformas o lo que se llama “oferta electoral”, que vienen siendo una concentración de demagogia. Nunca cumplen con lo que prometen.

El último en acudir al órgano electoral fue el PRI a través de Juan Machuca Valenzuela, secretario de Acción Electoral. Antes lo  hizo su futuro socio, el PAN, por medio de “El Cachorro” Cantú.

Regresaron los priistas cuerudos de su 23 asamblea nacional. Los disidentes con la seguridad de que integrarán la alianza “Va por Tamaulipas” al lado del PAN y PRD. Ahí  están Mayra Ojeda Chávez, Luis Enrique Arreola Vidal y Alejandro Guevara Cobos como principales cabecillas. Si gana el PAN el siguiente gobierno, serán funcionarios de primera línea.

Este miércoles rinde protesta Guillermo Mendoza Cavazos como Rector de la UAT, aunque entra en funciones hasta el uno de enero del 2022.

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