Editorial

Opinión pública

Un Tamaulipas azul o guinda

Por Felipe Martínez Chávez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Desde su preparación  hasta el desarrollo, son las elecciones más cuestionadas de que se tenga memoria. Lo serán  durante el conteo, validez y judicialización.

El país quedó dividido en dos: Ricos y pobres, conservadores y progresistas, de derecha e izquierda, girondinos y jacobinos, tradicionalistas y libertarios. Ya no caben los términos medios.

Nunca como ahora se habían marcado tanto las dos líneas: Patrones y empleados, dueños del capital y desposeídos, los que mandan y sus empleados que obedecen.

A la hora de escribir estas líneas, seis de la tarde, no había resultados de la elección ni tendencias o encuestas de salida, pero hay que decir que se jugaba, se juega el destino de México: Si regresamos al liberalismo económico o nos vamos por una mixtura de estado en que los que menos tienen llevan preferencia.

No se juega el futuro de Tamaulipas sino del país entero. Formamos parte de ese conglomerado, con una particularidad adicional: El pleito que se traen el gobierno federal y el del estado, el Presidente contra el Gobernador, el Gobernador contra el Presidente.

Los resultados en las urnas van a marcar hacia donde los mexicanos –a pesar de las presiones y dádivas que generó el gran capital y la Iglesia como su aliado-, queremos ir.

Si López Obrador pierde el control de la cámara  de Diputados, en contra de la tendencia de todas las encuestas, será el comienzo de su despedida. El siguiente round lo perderá  cuando se de la consulta de revocación de mandato.

En caso de sobrevivir, la madre de todas las batallas se jugará en 2024 para sepultar a la 4T y sus soñadores de que “primero los pobres”. El gran capital no perdona.

Si ganan los empresarios, empujando el bloque opositor que aglutina a Pan, Pri, Mc y Prd, el país comenzará a inclinarse al liberalismo absoluto.

No se trata de libre mercado o comunismo –porque AMLO no llega ni a socialista, como no lo fue Lázaro Cárdenas- sino de una especie de “liberalismo social”. El comunismo no existe más que en la mente de los teóricos.

El triunfo del Pan o Morena tendrá doble rebote en Tamaulipas: El Gobernador Cabeza de Vaca le demostrará al jefe de Palacio Nacional que aquí goza de simpatías y no se dobla ni aunque le obsequien órdenes de aprehensión.

Son dos temas diferentes pero concatenados. El proceso judicial por diversos delitos es irreversible, pero aun con su salida del Gobierno, FJGCV podrá presumir que sigue teniendo en su puño el control del estado.

Para la madrugada del lunes, según las tendencias del conteo de votos –PREP-, el jefe de la esquina del poder y sus colaboradores podrán decir que la 4T les hizo lo que el viento a Juárez, o preparar la salida antes que se cumplimenten las órdenes de aprehensión.

Ahora que, si Cabeza pierde la batalla total –lo que suena muy difícil-, si no alcanza mayoría del Congreso del Estado, es el comienzo a dejar de ser gobierno en 2022.

Digamos que la campaña por al gubernatura entre Pan y Morena arrancará en la misma madrugada según los conteos del PREP. No la suerte del Gobernador, porque esa está echada, sino del partido dominante.

Es el comienzo de si se va el PAN y viene Morena, o se queda la franquicia azul por los siguientes años.

Las campañas fueron inéditas. Ya de plano del INE aceptó que no puede detener las dádivas, principalmente despensas y dinero, y se unió con quienes propician ese tipo de “mapachismo”.

En sus promocionales de incitar al voto, incluyó que, además de materiales para construcción y otros apoyos, “no son un regalo que nos obligue a votar por un partido político o candidato”.

La guerra sucia llegó muy lejos, confrontó a candidatos y partidarios de ellos. El que gane, será necesario que aterrice a nivel de cancha una especie de “operación cicatriz”, llamar a la concordia, al diálogo, a sumar esfuerzos por sus municipios.

Dentro de todos esos males –“compra” del voto que por primera vez se acepta en el árbitro-, los informes dicen que fuera de golpeados y presuntos mapaches detenidos de ambos bandos, PAN y Morena, no hubo situaciones más que lamentar ¿Cómo cuales? El robo y quema de urnas.

Bueno, sin olvidar las fakes o noticias falsas que circularon en redes mientras se desarrollaban los comicios, como esa presunta  encuesta de salida de Mitofsky, que a las doce del día le daba el triunfo a Pilar Gómez en Victoria.

Ya lo poselectoral es otra cosa en que no se descarta la violencia. Recordemos aquellos ejemplos de 1978, posteriores a los comicios y cuando los nuevos alcaldes habían tomado posesión. El “tigre” se puede soltar cuando menos lo piensan los líderes.

Varios municipios tienen fama de broncos, como Jaumave (quema del comité electoral), Casas, Reynosa, Matamoros (queda del comité), Río Bravo, Hidalgo (quema de urnas).

El lunes nos desayunaremos con datos preliminares de si Tamaulipas se tiñó de guinda o conserva lo azulado. Del resto de los colores ni para qué hablar, algunos partidos perderán su registro.

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