Editorial

Opinión pública

Declive de un coleccionista de candidaturas

Por Felipe Martínez Chávez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Cobra fama y vete a dormir, dice una máxima popular, algo que viene como anillo al dedo a quien fue uno de los actores políticos más pintorescos de la moderna Costa del Seno Mexicano.

Su método es -o era- casi infalible: Una combinación de payasadas con ocurrencias y a últimas fechas palabras altisonantes.

Se le recuerda cuando, en 2016, recorrió pueblos y ciudades con una escoba al hombro dizque para barrer la corrupción, -“barrer el desmadre” y “barrer a las ratotas”-, como decía en su ya deteriorado mensaje.

La fama es de un pela´o  bueno para  los negocios, que “saca la carne del asador” como dicen en política al audaz que se roba las chuletas con artes de magia. Es un estuche de monerías.

Aunque escopeteado ya por el tiempo, sigue conservando “profesionalismo”, no pierde oportunidad y es así que después de varios años de “descanso”, da señales de vida para ver que “se ofrece” en el mercado político.

Como aquella máxima de Don César Garizurieta, que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, nuestro personaje hace gala de la filosofía de Guémez: Como los frijoles de olla, arriba o abajo pero siempre adentro del sistema.

Es tan audaz que goza del récord mundial de candidaturas en el Nuevo Santander, y el temor entre los mortales es que vaya por otra en el 2022. Como luego dicen, negocio es negocio.

Como gerente estatal de una franquicia electorera, primero es él, luego su esposa (“le doy a Victoria lo que más quiero en la vida”, dijo cuando la impuso como candidata en 2016) y después él.

Los partidos de turno en el poder lo “reciclan” como esquirol -y él se deja apapachar-, para quitarle votos a contrincantes de riesgo.

En el submundo de la “grilla” se les conoce como “el mercader”. Sabe vender sus servicios, es el más caro pero los clientes lo prefieren. Su eficiencia debe tener.

Por vía de “chiripa”, es decir plurinominal, ya cobró en el Congreso del Estado, Congreso Federal y el Senado sin haber dejado una huella por la que se le pudiera recordar.

En cambio dejó una historia de corrupción a su paso por la alcaldía de la antigua Villa de Aguayo, al colocarla como vergüenza nacional.

Fue autor de la primera “Noche Triste” para la capital, a la que mandó a quiebra y dejó a los victorenses sin los servicios básicos, el edificio de presidencia sin luz ni teléfonos por falta de pagos, entre otros chistecitos. Los vehículos oficiales se “perdieron”.

Habíamos quedado en que “ya nunca más” llegarían al poder personajes de esa estirpe, pero el colectivo ciudadano perdió la memoria  -mediante la corrupción o no- y votó por el payaso de Torreón en 2018.

Pues bien, como cada que está en su fragor la lucha electoral, el ya sesentón se hizo el aparecido. La sospecha es que quiere “algo” y ya conoce el camino: Tres veces aspirante Gobernador, una más por la alcaldía como corifeo, aparte de la ocasión en que mandó a su esposa a cumplir los encargos.

Militó en el PAN que le dio todo, hasta la jefatura estatal. Se fue cuando quiso seguir medrando con las siglas, y compró otras.

Los observadores sospechan que en estos tiempos se trae algo, como experto que es en dividir el voto y simular campañas. Fue visto en el edificio del ayuntamiento tramitando una carta de residencia porque se ve e las boletas del seis de junio.

Pero no va para diputado federal porque en el número uno de la lista, Segunda Circunscripción, anotó a su compadre Gustavo Gómez Reza, de Madero, que a nivel nacional irá después de Agustín Carlos Basave Alanís, el hijo de Agustín Basave Benítez, exjefe nacional de las tribus del PRD.

A nuestro héroe no le caería mal una diputación local, de esas que a él le gustan, de “gorra”, es decir, en las que no se gasta y se cobra igual.

Ya no es el muchacho alegre de aquellos tiempos, va perdiendo “popularidad” en sus payasadas y ocurrencias, pero fama al fin.

En 1998 “compitió” por  la gubernatura contra Tomás Yarrington Ruvalcaba, alcanzando el 26 por ciento de los votos emitidos. Repitió la hazaña en el 2004 en que conquistó el corazón del 32 por ciento de los electores, y en el 2016 el respetable le dio la espalda con el seis por ciento de las preferencias.

Como dicen, el tiempo no perdona y las mismas maromas ya no divierten. Por tanto los honorarios seguirán bajando

En otros temas, el PAN estatal dio la puntilla a los precandidatos que pensaron había democracia hacia el interior y que no necesitaban el voto de Palacio de Gobierno para llegar a las presidencias municipales.

En Jaumave se registraron varios aspirantes además del “dedeado”, como son los casos de Juan Federico Becerra González y Luz del Carmen Hernández González, a quienes ya se les dijo que no se puede ¿por qué?.

A Becerra porque el día que fue al 22 Berriozábal, con sus papeles, no estuvo acompañado por su presunto suplente. Carmen al no presentó un documento en que acredite estar al corriente en sus cuotas partiditas.

De Tula, Don Daniel Angel Gracia de la Garza no acreditó a un responsable de finanzas, y así otros que no estaban “palomeados”. Es el mismo estilo tricolor pero que los azules han perfeccionado. En ningún partido hay democracia.

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