Exterior

«México, cuarto país más afectado  por el crimen»

BRUSELAS, Bélgica (EL UNIVERSAL).- México es la cuarta nación del orbe más afectada por la criminalidad, un fenómeno en evolución y que supone una creciente amenaza global, revela un informe publicado ayer por la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional.

De acuerdo con la primera edición del Índice Global de la Delincuencia Organizada, con datos de 2020, la República Democrática del Congo es el país más afectado por actividades realizadas por agrupaciones clandestinas presentes en ámbitos como el tráfico de personas, drogas y armas, y el saqueo de recursos naturales. A la nación africana le siguen Colombia, Myanmar, México y Nigeria, como los más impactados por la actuación de actores criminales.

El análisis, que se actualizará cada dos años, con la participación de 350 expertos, examina la situación de la criminalidad en 193 países a partir de una métrica de puntaje de 1 a 10 y que va de nivel  menor a mayor. Se evalúan dos aspectos de la criminalidad: la prevalencia de los mercados criminales y la estructura e influencia de los actores criminales. De los 35 países de América, sólo Colombia saca un puntaje más alto que México, 7.67 y 7.57 respectivamente. La calificación media global es de 4.88.

Tráfico de cocaína y drogas sintéticas destacan como los mercados criminales de mayor arraigo en México, con calificación de 9, seguido por el contrabando de personas, armas, cannabis y heroína.

El reporte sostiene que el comercio de cocaína es el mercado menos consolidado, debido a  la fragmentación interna entre actores mexicanos que actúan como intermediarios y transportistas clave. «Los cárteles son cada vez más activos en las industrias de la cocaína en Colombia y Centroamérica». «México tiene un mercado de tráfico de armas consolidado. El inmenso flujo de armas ilícitas de  Estados Unidos, junto con granadas, los RPG-7 [lanzacohetes] de Centroamérica y la fuga de armas desviadas de fuerzas de seguridad corruptas, exacerban la violencia armada y el arsenal criminal».

Igual de sustanciales son los mercados ilícitos asociados a la flora y fauna, «crímenes facilitados por autoridades corruptas».

«El mercado mexicano de tráfico de personas es el más grande y sofisticado de la región», indica el reporte, aludiendo a América. Indica que se vio interrumpido por las regulaciones fronterizas introducidas para frenar la pandemia de Covid-19. «El resultado son menos víctimas a un valor más elevado», detalla.

El impacto del mercado se focaliza en las fronteras norte y sur de México. «Los traficantes del sur de México suelen ser miembros de la comunidad local, que trafican a individuos en autos, camiones o tráileres, mientras que los del noreste de México suelen ser parte de grupos más grandes, organizados, que controlan las redes de tráfico», detalla el índice, según el cual los traficantes frecuentemente «tienen nexos con grupos criminales transnacionales, cárteles de la droga y funcionarios corruptos».

En cuanto al indicador sobre actores criminales, México destaca por albergar a algunos de los grupos estilo mafioso más sofisticados del mundo. En este rubro el país obtuvo nueve puntos.

«Aunque la fragmentación de los cárteles redujo el número de grupos con grandes operaciones internacionales, los que quedan tienen redes que abarcan la mayor parte de las Américas, e incluso, se extienden a Europa y Asia». Si bien, señala, los actores asociados al Estado no controlan los mercados delictivos, la corrupción en el gobierno facilita la existencia de redes criminales y alimenta las arcas de oficiales de alto rango.

Fallan mecanismos de respuesta.   El estudio, realizado con fondos de la Unión Europea y los gobiernos de Noruega y Estados Unidos, también le pone número a los mecanismos disponibles y a la capacidad de respuesta del Estado, con una evaluación que va de menor a mayor.

Sobre este tema, México aparece en el peldaño 112 a nivel mundial y en el 24 regional, con una puntuación de 4.6 de 10.

«El gobierno carece de una estrategia de seguridad coherente, y los intentos de abordar la corrupción y el crimen organizado se consideran altamente politizados o como esfuerzos para avergonzar a gobiernos anteriores», indica el apartado sobre México.

«Las deficiencias estructurales en el sistema legal obstaculizan la capacidad para combatir el crimen organizado. Aunque el país ha ratificado una serie de tratados internacionales y cuenta con numerosas leyes, éstas no se aplican correctamente y están paralizadas por la corrupción», apunta el documento.

La falta de aplicación de la ley y la ausencia de un sistema de investigación proactivo colocan además a México en una situación de «alto riesgo de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo». «Dado que las empresas son objeto de extorsión y secuestro, la corrupción es un riesgo importante para las empresas, lo que dificulta la atracción de inversión extranjera. El gobierno ha intentado tranquilizar a los inversores, pero aún no transmite confianza».

En las observaciones globales, el informe destaca que cuatro de cada cinco personas viven en países con altos niveles de criminalidad y bajo regímenes con pobres o limitados mecanismos estatales de respuesta.

Asia registra los niveles más altos de criminalidad, seguido por África y las Américas, aunque el informe señala que «no sorprende», al ser el continente más poblado, una región rica en recursos y hogar de poblaciones con alto poder adquisitivo.

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