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Dinamarca, modelo a seguir de AMLO: ¿Cómo es el Estado de bienestar danés?

Dinamarca es considerado un modelo por su Estado de bienestar, una serie de políticas que garantizan protección social amplia para todos, un sistema donde todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y beneficios.

Es parte de lo que se conoce como el modelo nórdico, o modelo escandinavo, que también caracteriza a Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Estas naciones están entre las más desarrolladas y modernas del mundo.

El sistema de bienestar danés es financiado por el Estado; para poder lograrlo, se requiere un elevado nivel de impuestos. Dinamarca es, a la vez, uno de los países con los salarios más altos del mundo. 

Entre las características más destacadas del Estado de bienestar:

*Cuenta con una elaborada red de seguridad social, servicios médicos gratuitos de alta calidad, así como estancia gratuita en hospitales.

*Un sistema de educación pública de calidad, desde el nivel básico a la Universidad, con subsidio mensual del Estado para los estudiantes mayores de edad.

*El gasto en sanidad y educación es más alto que el promedio de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

*Subsidios a la vivienda para los que ganan menos, así como fuertes derechos a la propiedad
*Planes públicos de pensiones, que son una de las bases del Estado de bienestar.

*Una elevada participación sindical. Un alto porcentaje de los trabajadores está sindicalizado (más de 50%). Al mismo tiempo, Dinamarca es uno de los países con mayor nivel de protección a los derechos de los trabajadores, incluyendo prestaciones por desempleo.

*Apuesta por el libre mercado, con distribución colectiva de riesgos y programas sociales.

*Dinamarca, al igual que el resto de países nórdicos, se caracterizan por sus bajos niveles de corrupción.
Por todas estas características, Dinamarca, igual que los demás países nórdicos, se ubican siempre entre los países más felices del mundo.

Las reformas que abrieron paso a este Estado de bienestar vienen de 1933, con el Acuerdo de Kanslergade, que buscaba salvar la economía danesa.

Sin embargo, no es un sistema fácil de mantener y, en los últimos años, Dinamarca, como otros países nórdicos, se ha enfrentado a un problema crucial: el envejecimiento de la población, que ha derivado en una inversión mucho mayor en pensiones, lo cual es costoso.

Por ello, en los últimos años, los beneficios sociales se han reducido y algunos servicios de bienestar social han sido privatizados, lo que ha recibido críticas de parte de la ciudadanía. 

Con la elección, en septiembre pasado, de Jonas Gahr Store como primer ministro en las elecciones noruegas, ya los cinco países nórdicos están gobernados por la izquierda, por primera vez en 60 años, en lo que se considera un mensaje contra las reformas que van justo contra los beneficios sociales.

Con todo, Dinamarca sigue siendo un país pionero, aunque difícil de imitar por lo costoso de su sistema, un costo que se eleva más en tanto la población envejece.

En la pandemia, Dinamarca no sólo logró controlar bien la expansión del virus, sino que su apuesta por las vacunas lo convirtió en pionero en Europa, al ser el primero en ver de qué manera se puede convivir con el virus, con las medidas necesarias para evitar que los contagios se salgan de control.

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