Editorial

DE PEROGRULLO

EL DEPORTE NACIONAL

 Ernesto Parga Limón

Hasta hace unos años todo discurría con normalidad en materia política en nuestro país, tal como aún sigue aconteciendo en otros países del mundo. Pero de pronto todo cambió. Antes de eso los ciudadanos podíamos dedicarnos en cuerpo y alma a la práctica del deporte nacional. Con tantos años de experiencia, siglos en realidad, todos éramos muy curtidos observadores y por lo tanto resultaba imposible que nos dieran gato por liebre. No cualquier vivillo merolico nos canjeaba espejitos por nuestro oro.

Las reuniones de café eran maravillosas, las de la sobremesa con parientes y amistades eran también llenas de concordia, todos estábamos del mismo lado. Era muy agradable tener tantos contertulios con tal afinidad de pensamiento, uno se sentía feliz entre pares. Pero de pronto todo cambió.

Yo extraño mucho mi deporte, no me puedo acostumbrar, ciertamente lo sigo practicando, pero no es lo mismo, ahora hay que andar a tientas, como con pies de plomo, así como en un campo minado, ya que puede ser que cualquier despiste, cualquier palabra descuidada provoque que más de alguno se sienta ofendido. Nunca he disfrutado lastimar a las personas ni hacerlas sentir mal.

¡Ay qué tiempos aquellos! cuando sin temores criticábamos a Peña, magnífica prueba de unidad nacional, imposible imaginar que alguien lo defendiera, al contrario, todos se sumaban con entusiasmo y con su propia faena al ancestro deporte: La crítica a los detentadores del poder, gran catarsis nacional, moderna versión de la ley de talión (allá nos la hacen, en el café nos la pagan).  En un país sin ley y sin esperanza de futuro mejor, lo único que le queda al pueblo es la ironía mordaz, la caricatura del que gobierna, el chiste punzante que hace brotar la risa festiva que ayuda, por un momento, a olvidar el miedo, la indefensión, la frustración que todos sentimos ante la inoperancia de los gobiernos para dar el mínimo de garantías legales que permitan una vida digna.  Pero de pronto todo cambió.

Pido su ayuda, ya que por más que lo intento no lo puedo comprender.

¿Qué sucedió, qué hizo que las cosas viraran de esa manera tan drástica?, ¿Quién se llevó la unidad, quién sembró en nuestro jardín la discordia?

Porqué razón, ahora, un fanático de la política piensa que criticar al gobernante es una crítica a su persona, a su forma entera de vivir, porqué se siente lastimado, porqué se ofende como si la crítica fuera para su padre o para su hijo. Porqué se siente agredido y tratado con saña y perversidad. No lo sé; no lo entiendo.  Él, igual que yo, vive en un país que cada día sufre de la anarquía y el desgobierno.  Atajo rápido, de este gobierno y de los anteriores, antes de que venga la reacción.

Tan solo ayer, el secretario de comunicaciones Jorge Arganis informo que en el 2020 le birlaron al gobierno federal más de 4 mil millones por la toma ilegal de las casetas de3 cobro en las carreteras del país, cifra mayor que la del 2019. Si se molesta usted por esta aseveración le pido disculpas, pero le aclaro que no es contra suya querido fan.

Aun peor… cómo es que está dispuesto a perder amigos y pelearse con sus propios hermanos en su irracional afán de defender a alguien que no es de su familia, ni es su amigo, defender a alguien que no sabe siquiera de su existencia, que simplemente, como otros tantos antes, lo utiliza.

Cuando expreso algún comentario en contra del accionar del gobierno, surge sin demora la acometida de los fans radicalizados que imposibilitados con hechos reales suelen decirme; ¿Y tú dónde estabas cuando Peña? Mi respuesta es siempre la misma… contigo en algún café, con otros amigos en la práctica habitual de nuestro deporte… criticándolo, a Peña y a todos.

No se ande creyendo eso de que soy el presidente más criticado de la historia que dijo Fox y que repite ahora el presidente en turno. La historia nos relata lo duro que fueron las críticas para con Zapata, no lo bajaban de asesino, ni Calderón, ni Juárez, ni Diaz Ordaz, ni Santa Anna escaparon, por fortuna, al deporte nacional…imagine la peor patria que tendríamos.

La durísima revista Charle Hebdo la carga con Macron el presidente francés; apenas hace días le llovieron ataques a Boris Johnson, primer ministro de Inglaterra, por tomarse unos días de vacaciones en Marbella, son muy conocidos los chistes ácidos dirigidos a Silvio Berlusconi, a Trump, a Chávez, etc. 

Pero de pronto todo cambió. Los moralinos ahora en la izquierda nos critican por criticar, caray si fue la crítica sin pausa, la que los llevó al poder.

Quizá el problema radica en que los políticos olvidan que son mortales, hechos de polvo y que volverán al polvo, y se creen santones salvadores de la patria, revestidos de nuevos héroes y entonces sienten que su sacra investidura no es respetada.  Pero en todo caso ese es problema del político no del fan.

Ahora nos quieren quitar nuestro deporte nacional…No se deje; recuérdeles a sus amigos y a sus hermanos, que no son; ni hijos, ni padres de los políticos, que las críticas no son en su contra.

 Ya me voy, es lunes ya me esperan en el café, ya leí las noticias y llevo mi periódico listo para la practica el deporte nacional.

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