Editorial

CONFIDENCIAL.

Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.

De mal en peor.

La queja entre los litigantes, y justiciables en general, es coincidente: el sistema de justicia penal acusatorio va de mal en peor.

En junio próximo se cumplirán cinco años del estreno del nuevo modelo de justicia penal, y la realidad es deprimente. Siguen imperando los mismos vicios que en el sistema tradicional: lentitud ofensiva en la conclusión de los procesos y sospechas de corrupción.

El 13 de junio del 2016, cuando el sistema acusatorio se estrenó de forma generalizada en Tamaulipas, se nos dijo que uno de los principales beneficios del mismo sería la agilidad de los procesos. Lo que en el modelo tradicional estaba tardando de uno a varios años, en este “cuando mucho tardaría tres meses”.

Además, se nos prometió a los ciudadanos que, si acaso el 10 por ciento de los delitos denunciados terminarían en un juzgado, porque el 90 por ciento deberían ser resueltos a través de algún mecanismo de solución de controversias, como la mediación o la conciliación.

“Solo un 10 por ciento de asuntos deben llegar a juicio oral porque de lo contrario el sistema va a colapsar”, repetían como estribillo los capacitadores de los futuros operadores jurídicos, antes del estreno del sistema.

Como los juicios serían públicos, se erradicaría la corrupción porque los Jueces tendrían que emitir sus sentencias de frente a las partes y ya no en la privacidad de su oficina.

Muy poco de eso se ha materializado. Lo dicen los abogados y lo refrendan los mismos agentes del Ministerio Público.

El sistema acusatorio de justicia penal está empantanado por completo, lo que se traduce en miles de carpetas de investigación rezagadas, con la consecuente afectación a los ciudadanos que esperan se les haga justicia.

Eso significa, por lógica, que no se está cumpliendo con la celeridad ofrecida en los procesos. Un asunto sigue tardando lo mismo, o incluso más que en el desaparecido sistema de justicia penal.

Ayer platicaba al respecto con Pedro González Aranda, un litigante muy prestigiado y presidente del Colegio de Abogados Tamaulipecos, de Ciudad Victoria, y su conclusión es que: el origen de todos los males del sistema acusatorio es la insuficiencia de recursos materiales y humanos.

Es decir, las Unidades Generales de Investigación están rebasadas por la carga de trabajo porque no cuentan con el suficiente número de policías, de oficinistas y agentes del Ministerio Público.

“En esas condiciones es imposible que se cumplan los objetivos que dieron vida al sistema acusatorio, sobre todo el de la agilidad en los procesos” concluye González.

Tiene toda la razón el abogado. En lo personal me parece que el origen de todo es el desprecio gubernamental por el sistema de justicia. El gobierno le sigue regateando el presupuesto para contratar más personal, y mientras eso persista el problema se irá agudizando.

Tampoco es cierto que se haya desterrado la corrupción. Los agentes del Ministerio Público y los Jueces siguen recibiendo “línea” para resolver procesos que, por las personas involucradas o el escándalo mediático generado, son de interés para el gobierno.

En suma, el Gobierno debe entender que no puede seguir pichicateando el presupuesto al sistema de justicia. Este derecho, y el de la salud son los que más reclaman los ciudadanos, y la obligación de la autoridad es garantizar servicios de calidad.

Esperemos que, para junio próximo, cuando se cumpla el quinto aniversario del sistema acusatorio, los ciudadanos comencemos a ver mejoras importantes. Llegado el momento, veremos y diremos.

EL RESTO

BOMBARDEO INTIMO. – Todavía no se sabe quiénes serán los candidatos a la gubernatura del estado, pero ya los ciudadanos estamos siendo bombardeados con llamadas telefónicas de tal o cual aspirante.

El pasado viernes, por ejemplo, me llamaron a mi celular de un número desconocido con lada de Reynosa. Era una grabación que destacaba las “virtudes” del morenista, Héctor, “El Guasón” Garza González.

Por curiosidad aguanté el martirio y escuché completito el mensaje. En resumen, decía que “El Guasón” es el más preparado para transformar a Tamaulipas. No pude evitar la risa.

Pero el bombardeo también proviene de otros aspirantes. Lo peor es que no hay forma de evitarlo.

ASI ANDAN LAS COSAS.

roger_rogelio@hotmail.com

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