Editorial

CONFIDENCIAL

Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA. 

¿Qué sigue? 

La Constitución es la ley suprema del país, recuerdo que nos repetían los catedráticos, desde los primeros semestres, a los alumnos de la licenciatura en Derecho.  Por encima de ella, nada ni nadie.

En ella se contienen los derechos de las personas, la forma de gobierno, la integración y competencia de los órganos del poder público, regula las relaciones entre gobernantes y gobernados, y fija las directrices de la administración pública en los niveles federal, estatal y municipal.

Queda claro que la Constitución es el documento base bajo el que se rige una nación, y al que todos los ciudadanos y los funcionarios del Gobierno debemos someternos.  

De ahí que, cuando el funcionario asume un cargo se compromete a respetar la Constitución. 

Sin Constitución no hay nada. Sin Constitución cualquier sociedad está condenada a desaparecer. De ahí la importancia de la misma.  

Por eso, lo que acaba de hacer el Senado de la República debe asustarnos. Aprobar la ampliación de dos años el periodo de ejercicio del actual presidente de la Suprema Corte de la Justicia (SCJN), Arturo Saldívar, es una aberración jurídica intolerable, porque pisotea y contradice por completo lo que señala la Constitución. 

Es inconcebible que un simple artículo transitorio sea suficiente para modificar el párrafo del artículo 97 Constitucional que señala: “Cada cuatro años, el Pleno elegirá de entre sus miembros al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el cual no podrá ser reelecto para el período inmediato posterior”.

Es por lo tanto un mandato Constitucional que el presidente de la SCJN solo puede permanecer en el cargo 4 años. Pretender ignorar esas disposiciones por razones políticas es valemadrismo puro. 

Pero la gravedad del asunto es mucho mayor de lo que parece: si los mexicanos permitimos que los legisladores, y por supuesto el presidente Andrés Manuel López Obrador (porque, aunque alega que no intervino en el tema por supuesto que está mintiendo) consumen ese atentado a la Constitucionalidad, no habrá nada que nos salve como país.  

Si son capaces de extenderle, con un artículo transitorio, el periodo de ejercicio al presidente del Poder Judicial, ¿qué los va a detener para, llegado el momento, hacer lo mismo con el titular del Poder Ejecutivo? Lo que sigue será aprobar la reelección del presidente de la República. 

Ahí, en ese aspecto, está realmente lo peligroso del atraco Constitucional que está por consumarse (falta que lo apruebe la Cámara de Diputados). 

Ojalá y que los legisladores y el mismo presidente López Obrador recapaciten. Materializar la reforma nos dejará indefensos a todos porque, como ya se ha dicho, la Constitución es la Ley Suprema. Si se pisotea, como se está haciendo, iremos directo al despeñadero. 

Por lo demás, esperemos que el mismo ministro Saldívar rechace la extensión de su periodo de ejercicio. Debe hacerlo por dignidad, y sobre todo para preservar el prestigio, la independencia y la autonomía del máximo tribunal Constitucional del país. 

Quedarse callado y aceptar el obsequio de los legisladores es corrupción, y en su momento la historia cobrará esa afrenta. 

Mientras tanto, el silencio del ministro enardece aún más el ambiente político y social en México, porque se supone que es el principal defensor de la Constitución. 

EL RESTO 

AMERICO, ¿EL BUENO? – El pasado viernes, en Sinaloa, el dirigente nacional de Morena, prácticamente destapó al senador, Américo Villarreal Anaya, como el candidato a la gubernatura de Tamaulipas en el 2022. 

“Saludo a nuestro delegado nacional, aquí en Sinaloa, Américo Villarreal, que lo traemos en pleno entrenamiento porque pronto se va a ofrecer allá por Tamaulipas. Así que, nos está ayudando (en Sinaloa), pero también está agarrando ritmo para regresar a Tamaulipas” señaló riendo, Delgado. 

La risita era porque sabía el efecto de sus palabras en Tamaulipas. 

Y si, el hecho convulsionó el ambiente político en la entidad. 

No es ninguna novedad la posibilidad de que Américo sea el abanderado de Morena en la disputa por la gubernatura, pero que lo diga abiertamente el presidente nacional de Morena, es otra cosa. 

Lamentablemente para el Senador Villarreal, Morena en Tamaulipas no existe. Es un simple membrete como partido porque carece de liderazgo, de estructura y de militancia. 

ASI ANDAN LAS COSAS. 

roger_rogelio@hotmail.com 

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