Editorial

CONFIDENCIAL

Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA. 

                                                   ¿Así cómo?

¿Y LA MEDALLA? – Cada año, el Congreso del Estado entrega a un tamaulipeco distinguido la medalla al mérito, “Luis García de Arellano”. 

Se trata de una presea que busca honrar a las mujeres y hombres que se hayan distinguido “por sus servicios eminentes prestados al Estado, a la Patria o a la Humanidad”. 

La medalla tiene un costo estimado de 160 mil pesos, porque es de oro y la fábrica la Casa de la Moneda. Además, el galardonado recibe un premio en efectivo de 100 mil pesos. 

El asunto es que, el año pasado no se entregó. Las limitaciones derivadas de la pandemia fue la principal razón de que el premio quedara desierto. 

Sin embargo, por supuesto que se puede cumplir con ese mandato de ley de entrega del premio. Basta con cuidar los protocolos sanitarios como se hizo recientemente con los festejos del centenario de la Constitución local, y antes con el inicio del nuevo periodo ordinario de sesiones.

Los invitados fueron mínimos y los cuidados sanitarios extremos para que se cumpliera con los mandatos de la ley.

De hecho, hoy más que nunca debiera entregarse la presea.

¿Por qué no aprovechar la contingencia sanitaria generada por la pandemia para honrar a uno de tantos héroes que luchan contra el virus? 

Son decenas o cientos de trabajadores de la salud que están en la primera línea de combate a la enfermedad, y sería un buen detalle que alguno de ellos recibiera el galardón. 

¿O no? 

CONTAR LO BUENO. – Algunas veces también se vale contar lo bueno, y en la Secretaría de Salud, aunque no parezca, también hay cosas que vale la pena destacar. 

Ejemplo de ello es lo sucedido en el Hospital General de Ciudad Victoria. 

El pasado 13 de diciembre, uno de los transformadores y su correspondiente tablero “tronaron” a causa de un corto circuito, lo que dejó sin energía eléctrica una de las áreas importantes del nosocomio. 

Ese mismo día fue operada una planta eléctrica emergente para reactivar las áreas de urgencia y consulta familiar, mientras que los pacientes que requerían de intervención quirúrgica fueron canalizados al Hospital Regional de Alta Especialidad y Hospital Civil. 

Este 18 de enero pasado, el Hospital comenzó a operar con normalidad luego de instalarse el nuevo transformador y tablero traídos de Estados Unidos. 

“Nunca se puso en peligro ni se desprotegió a los pacientes” sostiene un alto funcionario de la Secretaría de Salud del Estado. 

La reactivación del nosocomio cobra relevancia especial porque da cobertura a una población estimada de un millón 200 mil personas de la zona centro del Estado. 

Por eso le digo que no todo está mal en el área responsable del sistema público de salud en la entidad. 

DESFASADO. – Por cierto, la reactivación del Hospital General dejó mal parado al diputado morenista, Roque Hernández Cardona. 

Resulta que, en la sesión del Pleno legislativo, celebrada el pasado 27 de enero, el legislador presentó una iniciativa de punto de acuerdo, exigiendo a la secretaria de Salud, Gloria Molina Gamboa, reactivar de inmediato el nosocomio. 

Hernández Cardona llamó negligente a la funcionaria por no haber sido capaz de resolver la falla que, según dijo, tenía paralizado el hospital. 

Sin embargo, resulta que para cuando el diputado subió a tribuna ya habían transcurrido 10 días desde que el centro hospitalario estaba operando con normalidad. 

El problema es que luego los legisladores morenistas se quejan de que sus iniciativas son enviadas a la “congeladora” o rechazadas por improcedentes. 

¿Así cómo? 

¿ALGUIEN LE CREE? – Francisco Chavira Martínez, es el prototipo del político al que la ciudadanía desprecia. Es el típico personaje que solo se aparece en la víspera de una elección para buscar protagonismo autonombrándose defensor del pueblo.

Se envuelve en la bandera de la honestidad para presentarse falsamente como el adalid anticorrupción, porque en realidad su objetivo es el beneficio personal. 

Lleva muchos años ejerciendo esa práctica. La última vez fue en el 2016 cuando se postuló como candidato a gobernador, para luego terminar declinando a favor del PAN. A cambio de ello le regalaron durante tres años una Secretaría.

Esta vez lo intentará bajo las siglas de una organización social llamada “Ruta-5”. ¿Habrá alguien que le crea?

ASI ANDAN LAS COSAS.

roger_rogelio@hotmail.com 

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