Editorial

CONFIDENCIAL.

Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.

Lo ocurrido durante la sesión del Pleno del Congreso del Estado, el pasado miércoles, refleja la inconformidad que ha generado hacia dentro del PAN la forma en que se están asignando las candidaturas para la elección del seis de junio próximo.

El hecho de que los diputados, Manuel Canales Bermea, Javier Alberto Garza Faz y Miguel Angel Gómez Orta, hayan decidido no apoyar una iniciativa de su coordinador de bancada, Gerardo Peña Flores, debería estar encendiendo los focos rojos en el partido blanquiazul.

¿Por qué el voto de abstención de los tres panistas? Sencillito: porque ya se dieron cuenta de que no están contemplados por su partido para buscar la reelección, en el caso de los dos primeros, y para ser candidato a la alcaldía de Altamira, en el caso del tercero.

Dicho de otra forma, el de Canales, Garza Faz y Gómez Orta, fue un voto de inconformidad. Es una especie de mensaje a la cúpula del panismo tamaulipeco. Es un reproche abierto por el desplazamiento de que se sienten víctimas.

Vale decir que no es la primera vez que se da una fractura en la bancada panista. En anteriores legislaturas, cuando el PAN era oposición, ocurrieron divisionismos, e incluso hasta deserciones de algunos de sus integrantes.

Bueno, hasta a los golpes han llegado algunos diputados panistas de anteriores legislaturas. En la Sexagésima Segunda Legislatura, el diputado Salvador Rosas Quintanilla denunció haber sido abofeteado por su compañero, Juan Patiño Cruz, y renunció a la bancada, aunque luego lo convencieron de retractarse de su decisión.

Sin embargo, al final de cuentas, cuando se trataba de votar una iniciativa de su partido, el respaldo iba en el mismo sentido. El enojo, o pleitos internos, no alcanzaban para dividir el voto, como si sucedió el miércoles.

De ahí que llame necesariamente la atención la rebeldía manifestada por los tres diputados.

Sobre todo, porque no son los únicos inconformes. Son los primeros que se han atrevido a expresarlo, aunque sea indirectamente con un voto de abstención, pero igual que ellos hay muchos panistas que se sienten agraviados, porque su partido les ha abierto la puerta a personajes externos, desplazando a quienes desde hace meses han venido invirtiendo trabajo y dinero en sus distritos y municipios.

La pregunta es: ¿serán capaces las jerarquías panistas de sofocar la rebelión?

La respuesta seguramente la veremos el próximo miércoles, cuando los diputados concurran nuevamente al salón de Plenos para otra sesión ordinaria.

EL RESTO.

PRIORIDAD. -Por cierto, la prioridad para el PAN tamaulipeco será mantener el control del Congreso del Estado.

Sin restarle importancia a la renovación de los Ayuntamientos, mantenerse como mayoría en la siguiente legislatura debe ser el objetivo principal del panismo.

De ahí la trascendencia que tendrá el postular candidatos que sean garantía de triunfo. Las fórmulas designadas deben ser integradas por perfiles que garanticen los votos necesarios para la causa del blanquiazul.

Perder el control en el Congreso pondría en grave riesgo para el PAN la gubernatura en el 2022.

¿Y KIKO ELIZONDO? – En Matamoros se da como un hecho la postulación de Francisco, “Kiko”, Elizondo, como candidato a una diputación local.

El exdirigente estatal del PAN se desempeña actualmente como Subsecretario de Educación en el Estado, pero se dice que el hombre aparece en la lista de prospectos para regresar al Congreso del Estado a través de la vía plurinominal.

La versión tiene sustento, porque el matamorense fue pieza clave en aquella elección del 2016 que permitió al PAN la asunción al poder luego de 80 años de dominio priista.

ASI ANDAN LAS COSAS.

rogelio_rogelio@hotmail.com 

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