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Atentar contra la vida es atentar contra Dios: arzobispo a la SCJN

CIUDAD DE MÉXICO (EL UNIVERSAL).- Luego del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre la despenalización del aborto, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, señaló que para la Iglesia Católica el ser humano es creado por Dios desde el seno materno, y por ello, sostienen que la vida es sagrada, por lo que atentar contra la vida, es atentar contra Dios.

El Arzobispo Primado de México dijo que el debate que hemos visto en los últimos años en torno al drama del aborto ha migrado del derecho universal e inalienable de todo ser humano a la vida al «derecho de la mujer a decidir» si continúa o no con su embarazo.

Indicó que ambos argumentos, entendidos desde una óptica elemental, parecen contraponerse, lo que ha generado una fuerte división en la sociedad mexicana y para comprender estos argumentos en su justa dimensión es indispensable profundizar en el actual contexto sociocultural.

Señaló que la Iglesia y la ciencia sostienen que cada individuo humano inicia la vida desde el momento mismo de su concepción, desde la conformación de un nuevo genoma humano individual y completo distinto del de sus padres y enfatizó que esta realidad actualmente ya no está a debate.

También, explicó que la instrucción «Donum vitae» de la Congregación para la Doctrina de la Fe recuerda que el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de este momento se debe reconocer el derecho inviolable a la vida, de todo ser humano, y muy especialmente a quien no pueden defenderse.

Además dijo que desde 1948, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció varios derechos universales, uno de ellos es el Derecho a la Vida. Estos derechos son llamados «universales» porque afectan a toda la humanidad y, por lo tanto, son prioritarios.

El cardenal Carlos Aguiar Retes resaltó que el fallo de la SCJN al declarar inconstitucional la penalización del aborto, está facilitando la falsa salida, cuando la mujer se encuentra con un embarazo inesperado y no deseado en situaciones de presión de distintas formas.

Explicó que algunos estudios elaborados por organizaciones de la Iglesia que atienden el llamado síndrome post-aborto, así como los sacerdotes al administrar el Sacramento de la Reconciliación, dan testimonio que aproximadamente el 85% de las mujeres que acuden a esta práctica presentan graves secuelas en su salud física, emocional, moral, psicológica y espiritual. Secuelas difíciles de superar, y que incluso muchas veces quedan para el resto de sus vidas.

Por ello, la Iglesia Católica, consciente de este drama, condena el machismo cultural, que deja a la mujer sola ante un embarazo no deseado.

Señaló que la comunidad católica ofrece ayuda a las mujeres, antes, durante y después de dar a luz, a través de organizaciones dirigidas por laicos comprometidos, quienes hacen un esfuerzo heroico por salvar la vida del bebé y de la madre porque, recalcó, ambas vidas tienen el mismo valor y dignidad.

Para finalizar dijo que la Iglesia enfrenta hoy un reto mayúsculo que debe llevar a todos: obispos, sacerdotes, religiosas y laicos a sumar esfuerzos para tender la mano a todas aquellas mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad.

«Ahora que pareciera una batalla perdida, asumamos el reto de trabajar más unidos y en colaboración, con la confianza en la ayuda divina, que genera siempre la esperanza de un mundo mejor…En la Iglesia tenemos la confianza que una multitud de hombres y mujeres de buena voluntad sabrán asumir el desafío con valentía y entereza, como durante muchos años lo han hecho en diferentes campos, especialmente en el ámbito legislativo, para defender la vida humana y su dignidad», concluyó.

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