Estado de TamaulipasNuevo Laredo

Alerta ecológica por olvido de El Laguito en Nuevo Laredo

Eddie de Alba/El Mañana

El Laguito solía ser uno de los espacios con mayor demanda para convivir el Domingo de Pascua, hoy es sinónimo de un foco de infección, pues además de los años de descuido y falta de oxigenadores, representa uno de los principales puntos de descargas de aguas residuales en la ciudad.

Según Agustín Boone, representante de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) de Nuevo Laredo, el lugar recibe al menos seis descargas de aguas residuales que caen consecutivamente en el arroyo El Coyote.

“Hay seis puntos identificados que son los que generan mayor fuente de contaminación, ya se tiene establecido, ya se sabe qué tramos y qué es lo que se necesita rehabilitar. Hay un monto estimado que es cerca de 5 millones de dólares para su rehabilitación”, señaló.

Sin embargo, aunque los estudios están listos y existe un monto millonario otorgado por autoridades estadounidenses, el proyecto no ha comenzado.

Una de las más palpables se encuentra en la esquina nororiente del Laguito, de la que emanan con fuerza, y sin interrupción, decenas de litros por minuto de aguas residuales no tratadas provenientes de la colonia Concordia y sectores aledaños.

El descuido de este espacio no es reciente, sino que desde septiembre del 2017 -el primer año de gestión de Enrique Rivas- cuando las lluvias arrastraron el puente flotante que conectaba el ‘Parque Península’, no se ha repuesto la infraestructura dañada y la maleza ha continuado creciendo todo este tiempo.

Ante tal descuido, algunos ambientalistas locales han optado por tomar el rescate de El Laguito en sus manos, pues de lo contrario podría pasar más años y continuar deteriorándose ese espacio recreativo.

“Este es un problema grande, pero no imposible, creo que tenemos que realizar como una petición para poder limpiarlo como una campaña y pedirle a la sociedad que quiera apoyar en estas iniciativas ya que Nuevo Laredo necesita una persona que se preocupe en este tema, ya que la contaminación que se ha provocado es gigante”, precisó Jesús Trejo, activista ambientalista neolaredense.

Al menos en los últimos cinco años no han operado los oxigenadores o aireadores que evitaban el estancamiento del agua y a su vez propiciaban una mejor calidad de vida para la flora y fauna del lugar que hoy se ve severamente afectada y pestilente.

Aunque Agustín Boone, titular de la CILA, ha resaltado que la ciudad aún padece de al menos cinco descargas directas al río Bravo, las aguas residuales que llegan al arroyo El Coyote -conectado con El Laguito- también afectan al río, pues todos estos cuerpos de agua están interconectados.

“Más que nada esto causa una contaminación en el sitio, aparte las partículas que están en el ambiente y el deterioro de la calidad del agua del río Bravo”, recalcó.

A pesar de que se prevé una rehabilitación en el segundo semestre del año, según lo referido por el representante de la CILA, el escepticismo frente a tal acción por parte de las autoridades municipales continúa, pues en agosto del 2018 la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa) había anunciado que se eliminarían las descargas de drenaje sanitario a la cuenca del arroyo El Coyote, con un proyecto que consistía en la rehabilitación de la red de alcantarillado en diversos subcolectores; casi tres años después, la problemática no se ha erradicado.

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