EditorialErnesto Salgado

PLAZA

POR ERNESTO H. SALGADO

IGUALDAD MATERIAL CAMINO A LA POBREZA EXTREMA.

USO Y DESGASTE DE LAS PALABRAS

Es historia común el uso y el abuso de palabras que han llegado a quedar vacías de significado para motivar al pueblo a tomar un camino,   palabras que en el fondo solo están alimentadas de la motivación que algún caudillo quiera inyectarles como DEMOCRACIA, LIBERTAD, PUEBLO, IGUALDAD, FRATERNIDAD.

Tomemos como ejemplo esta que hoy está muy en la boca de muchos: DEMOCRACIA y de la cual Pilar Rahola  nos aclara que es quizás la que más agresiones recibió, la que más malos entendidos produjo, la más lábil y equívoca de todas.

En su nombre se han construido las peores dictaduras que, en su momento, la usaron como estandarte y la bautizaron como democracia popular, democracia social, Etc. Los ejemplos ahí están en la historia,  Alemania del Este, Cuba , la España Franquista y hoy Venezuela, Bolivia y en riesgo nuestro querido México.

En la práctica, en la vida real es solo un simple método de elección de autoridades, mal diseñado, basado en mitos como “pueblo” o “nación”, un simple llamado a derruir la teoría del origen divino de los reyes, sin más pretensiones que desarrollar la mentira de la soberanía del pueblo a la hora de elegir sus autoridades.

Con la democracia solo se eligen autoridades legítimas. Y estas autoridades pueden aplicar las fórmulas políticas más desastrosas que no curarán ni educarán sino que hundirán aún más en la pobreza al pueblo. Como decía el viejo sabio Popper, (Karl Popper ) la democracia es simplemente el método que asegura que los malos gobiernos no serán derrocados con sangre sino eliminados en la próxima elección. Lo que olvidaba Popper es que los elegidos en el poder manipularán la realidad, generarán vínculos enfermos con los votantes basados en el intercambio de favores, lograrán el apoyo financiero de empresarios ávidos de contratos con el Estado y  si pueden, modificarán la Constitución para imponer la reelección permanente, que es el nuevo nombre de la monarquía.

Otra de las palabras más usadas y desgastadas en IGUALDAD, en cuyo nombre liquidarán la libertad y uniformarán el pensamiento, transformándolo en un discurso vacío pero lleno de llamados a la solidaridad, fraternidad,  sacrificio. Mientras la verdadera oligarquía, la que vive del Presupuesto, se sucede a sí misma, el pueblo – otra palabra absurda- vegeta esperando el milagro de que votando eliminarán a los que lo explotan.

Estamos siendo testigos de ese proceso en el que el mito democrático se apoya, siempre, en el mito de la dictadura a la cual vino a reemplazar. Un mes de terror revolucionario asesinó más gente que todos los reyes franceses desde Luis X. Un día en la vida del terror rojo fusiló más gente de la que el zarismo colgó en 300 años. Pol Pot asesinó a dos millones de personas. Mussolini a 1,500.

El concepto hueco, sin más significado que el que el gobernante le quiera dar es el  de pueblo. Pueblo es una construcción colectivista que destruye al individuo, máximo valor de la Revolución liberal de los siglos XVIII y XIX. Personas, no pueblos. Individuos, no grupos. Derechos individuales a la libertad y la propiedad, no derechos colectivos a la vivienda, el trabajo, el aire puro, la calidad alimenticia, la igualdad de género, las vacaciones pagadas, la jubilación, la ayuda social, la salud pública, la seguridad, y miles más que llenan las páginas de legislación “social”, como si proclamar un derecho indicara cómo obtenerlo.

El “pueblo” implica a su contrario “el anti pueblo”: los ricos, los unitarios, los gorilas, los contreras, los anticomunistas, los contrarrevolucionarios, los burgueses, los judíos. Los Fifís contra los chairos. La escoria de la humanidad es el anti pueblo el cual carece, en realidad, de características humanas:

El pueblo es la coartada para condenar a los opositores al papel de sub hombres sin derechos. El “pueblo” es el pretexto del líder democrático para convertirse en tirano.

Inflamadas de gas volátil palabras como Libertad, Igualdad, Fraternidad acabaron con la monarquía francesa y se impusieron como divisa revolucionaria cuando Robespierre las hizo inscribir en los uniformes y banderas del ejército francés. En 1790.

Atribuidas a Robespierre, en realidad fue el  Conde de Cagliostro, llamado Giuseppe Bálsamo quien las dijo en un  discurso pronunciado en una Logia de la rue Platière en París las presentó como santa divisa de Cristo, Libertad, igualdad, fraternidad. Según lo Narra Alejandro Dumas.

La igualdad significó originariamente, igualar a todos ante la Ley. No había títulos nobiliarios ni pertenencia a determinadas corporaciones que evitaran que alguien pagara por sus crímenes y que todos sirvieran a la Ley, empezando por los gobernantes. En México, Juárez hizo iguales a Indios, mestizos, criollos y demás pobladores de la naciente República.

Esa portentosa significación de la igualdad se rebajó al nivel de la “igualdad material”: todos debemos ser igualmente pobres- menos nuestros líderes-. Los más ricos deberán ser confiscados por vía impositiva, para atender a las necesidades de los pobres: A más derechos de las mayorías, menos derechos para las minorías productoras. A eso se ha degradado el concepto de igualdad. Y a menos que se decrete el estado totalitario, los más productivos dejan de producir o se van a otros lugares, más libres.

Esta reacción produce, automáticamente, un tremendo incremento de la pobreza, tal como se observó en Cuba y en estos años, en Venezuela. No es la “conspiración imperialista” la que empobrece a Venezuela sino la aplicación de las nociones de igualdad que el Socialismo del Siglo XXI ha reverdecido: “Exprópiese”.

Para finalizar la democracia ha sido convertida en el mito que cubre las aspiraciones dictatoriales de las oligarquías políticas, el pueblo como categoría mítica que sirve para dividir a la sociedad entre nosotros los buenos y ellos los malos, y la igualdad rebajada a simple igualitarismo empobrecedor En este escenario  la libertad huye en retirada.

Pero en otro terreno, aún no deja de sorprendernos el total silencio de Edmundo García Román, presunto líder del movimiento obrero organizado en Tamaulipas, quien ha permanecido bajo lápida durante todo el tiempo que lleva el conflicto de los trabajadores en Matamoros y que afectó la estabilidad laboral en toda la entidad.

En tanto que los dirigentes en Matamoros, enfrentaban la embestida de la agitación y miles de trabajadores perdían sus fuentes de empleo, el líder estatal Mundo García Román se escondió, no dio la cara, ni siquiera hizo una declaración respecto al problema que se vive en la frontera.

Después de este episodio lo más decente es que ese dirigente deje de serlo y se retire.

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