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Obispos de Texas y México ofrecen misa por los migrantes en bordo del río Bravo

Por Claudia Velázquez 

Los obispos de Texas y México que acudieron al encuentro “Tex-Mex” este fin de semana, llevado a cabo en esta frontera de Matamoros, efectuaron una misa en el bordo del río Bravo, justo en “La Cruz del Migrante”.

José Guadalupe Torres, obispo de Ciudad Juárez, coordinador general de la Pastoral Humana en el Episcopado, señaló que ese lugar (La Cruz del Migrante) “se convierte hoy en un templo, en una catedral de unión, de fraternidad de una sola comunidad, de una iglesia en unidad.

“La cercanía, estar junto a un río que como todo río da vida, debe dar vida, da vitalidad al hombre, nos encontramos esta tarde reunidos para celebrar la vida, pero también un lugar de dolor, por las circunstancias de hermanos nuestros que llegan a nuestras fronteras de distintos lugares no sólo de México sino de otros países”, subrayó.

“Ellos llegan con el anhelo de buscar la vida, buscar la superación para sí y para sus familias, muchas veces muchos de ellos encuentran dolor, muerte, rechazo y eso también nos une, estamos unidos en estas circunstancias con nuestros hermanos que lo sufren, estamos en solidaridad con ellos”, manifestó el obispo.

Recordar la muerte de migrantes que fallecen en su intento por cruzarse a los Estados Unidos, es algo que nos duele, porque es algo que no debería pasar, por ellos y todos quienes esperan y tienen la esperanza de cruzar es que hoy nos encontramos aquí, destacó.

El coordinador general de la Pastoral Humana en el Episcopado, indicó que es necesario tener confianza en los talentos de nuestros hermanos migrantes, desplazados, refugiados, deportados a quienes hoy recordamos.

“Porque somos capaces de cuidarlos y de protegerlos, como nos pide el Papa de acoger y de cuidar a nuestros hermanos migrantes, y así como nos dice la segunda lectura cuidamos a los más desprotegidos”, expresó.

Ahora que he estado en reunión como encargado de la movilidad humana a nivel episcopado, más de 140 casas en todo el territorio mexicano, sobre todo en las fronteras Tex- Mex el amor fraterno se hace presente, he percibido y he constatado con el testimonio de muchos, que la Iglesia está llamada a vivir y que nosotros buscamos cumplirlo, dijo.

Aun hay mucho por hacer, por trabajar en esta jornada de reflexión que hemos tenido, escuchamos testimonios muy importantes, sobre todo de niños y familias que están aquí, y vemos la falta de apoyo de instituciones y de autoridades, de otros hermanos e inclusive de nosotros, por  eso los invito a hacer un esfuerzo aún mayor, para que de verdad amemos a nuestros hermanos migrantes, comentó al finalizar la misa.

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