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CRÓNICA FRONTERIZA

EL 42 CONGRESO DE CRNISTAS

Por: Andrés F. Cuéllar

Este año Rosaura y yo decidimos asistir al 42 Congreso de Cronistas al saber que se efectuaba en Campeche ciudad a la que teníamos 50 años de no visitar Gracias a la eficiente Sonia Guerra de Rendón y su Turismo del Golfo apartaos hotel y boletos de avión como era más barato a Mérida decidimos tomar el vuelo de Monterrey a la Ciudad Blanca y en un autobús trasladarnos a la sede del Congreso.

Decidimos comprar nuestro boleto la tarde del sábado 13 de julio, al salir del trabajo y fue grande nuestra sorpresa encontrar una cola como de diez personas y mucha mi satisfacción cuando una persona llegó directamente al mostrador y quien estaba delante de mí, un chilango, fue a reclamar a laventanilla. Siempre he pensado que, para mejorar nuestro país, mucho nos falta reclamar nuestros derechos y esto esuna prueba de que estamos cambiando. También compramos el boleto de la Central de Monterrey al Aeropuerto.

Enseguida fuimos a comprar nuestros boletos de autobús de Mérida a Campeche, que por supuesto, llamó la atención a quien nos lo vendió, ventajas que podemos disfrutar gracias a las maravillas del Internet y que tristeza los hackeadores.

Ese día salimos a media noche para Monterrey donde llegamos sin novedad a las cinco, esperamos el autobús que salía a las 6:15. Hay dos salidas, una a las terminales A y B que salió a las 6:00 y el nuestro a la terminal C, ignoro la diferencia entre las terminales. Por esas maravillas de nuestros diseñadores se les ocurrió poner la parada del camión a unas tres cuadras, 300 metros, de la terminal sin señales adecuadas que debimos recorrer con nuestras maletas.

Documentamos nuestro equipaje teniendo mucho cuidado de meter en maleta la navaja que acostumbro usar ya que de lo contrario me la quitan en la revisión. Siempre he pensado que para proteger la libertad de algunos violentos que secuestran aviones nos hacen sufrir incomodidades a millones  que nada tenemos que ver, además del altísimo costo de personal que revisa y costosas maquinas detectoras de metales que tienen que comprar.

Ya dentro no teníamos más preocupación que estar pendiente de la puerta donde abordaríamos nuestro avión pues no nos la dieron, además el micrófono no funcionaba. A las 8:15 informaron la puerta y nos formamos las típicas tres filas, nos tocó en la tercera. Al pasar hacia nuestro asiento tuvimos el gusto de saludar a Mariano Cortés Balmes, hijo de mi estimado amigo de la infancia Armando Cortés Salazar.

Esos viajes de bajo costo no te dan nada a bordo, las azafatas pasan como de costumbre pero armadas de una máquina para cobrar rápidamente con tarjeta de crédito, el efectivo no cuenta, pedí un jugo de manzana y Rosaura una típica Diet Coke por $30.00 cada uno, Me pareció aceptable.

Llegamos a Mérida como a las 11:00 sin novedad, tomamos un taxi que por $150.00 nos condujo al ADO. En el trayecto le pregunté al taxista porqué Mérida es una ciudad tan segura cuando Cancún es tan violenta, su respuesta fue que ellos confían en la policía desde niños, que ésta tiene una actitud amigable hacia los ciudadanos y que éstos denuncian cuando ven algo anormal y me puso dos o tres ejemplos.

También le preguntamos por un restaurante y nos recomendó uno frente a la central. Se trató de los que yo mucho disfruto, pequeño con unas cinco mesas, sin aire acondicionado, muy yucateco. No resistimos la tentación de una rica agua de pitaya y un plato yucateco, pequeñas tostadas con cuatro guisos diferentes: Guisado Negro, pavo, cochinita pibil, puerco con achiote.

En las paredes fotografías de Pedro Infante en algunas películas con Luis Aguilar y comentarios de que el accidente, que le quitó la vida fue cerca de ese lugar. A pesar del calor, semejante al nuestro, no nos sentimos incómodos.

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