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CRÓNICA FRONTERIZA

La Carretera a Victoria

Por: Andrés F. Cuéllar

Aunque el estado de nuestras calles constituye uno de los motivos de quejas más comunes en nuestra ciudad, habría que recordar cómo vivían los matamorenses antes del pavimento tanto de calles como de carreteras para comprender las diferencias.

Cuando una persona conoce Matamoros le parece todo tan plano que no puede comprender que hay lugares que se inundan. Antes del pavimento el problema era tan serio que en algunas calles había que construir puentes de madera para poder cruzar la calle, cuya agua encharcada lo impedía.

Ladislao Cárdenas

La abundante arcilla o barro de nuestro suelo hace que el lodo o zoquete como le llamamos en el noreste se adhiera a la ropa de tal manera que es imposible ocultar las huellas de nuestra salida. El agua encharcada se pudría y olía mal por lo que una prenda indispensable para todo miembro de la familia eran las botas de hule que en ocasiones al pasar un lodazal se atascaba y era más fácil sacar el pie y después la bota. En los caminos, las ruedas de carretas y carretones eran tan delgadas que ningún boyero o mulero se atrevía a pasar por algún charco porque nunca saldría a menos que recibiera ayuda.

En 1910 el Dr. Benito Hernández se hizo famoso por ser el primero que compró un automóvil en Matamoros. Éstos, con los camiones de motor y carretones de mulas coexistieron hasta los años de 1950, el sitio de carretones estaba en la calle Abasolo entre 11ª  y 12ª y en la calle Abasolo y 12ª estaba la estación de autobuses a Valle Hermoso que en estos días se está desmantelando.

Florentino Cuéllar

En tiempo de lluvias era frecuente que los autos se atascaran y se inventaron las cadenas que se les ponía a las llantas traseras para tener mayor tracción y salir de los atascaderos. Hemos de decir que nuestro suelo es arcilloso pero macizo, los carros se atascaban porque al hundirse en el fango patinaban, de ahí la utilidad de las cadenas pero nunca llega a los ejes, como me ha tocado verlo en otras regiones.

Aún en 1947 Cuando Ernesto Elizondo, Cruz Villarreal y José Villanueva  realizaban su campaña, las promesas más gustadas era la construcción o arreglo de caminos y la creación de escuelas. ¡Con que envidia veíamos las magnificas calles de Brownsville!

En 1937 era gobernador de Tamaulipas Don Marte R. Gómez y recibió un telegrama donde el presidente municipal Don Ladislao Cárdenas, el mayor de Brownsville R. B. Rentfro, el presidente de la Cámara de Comercio Mariano B. Marín, el presidente de la Cámara de Comercio de Brownsville Charles A. Burton y el Comandante de la Guarnición Gral. Gabriel Cervera le enviaron un telegrama al Gobernador prometiéndole que realizarían grandes esfuerzos para construir la carretera a Victoria. Me imagino que a iniciar su construcción.

A lo que el 19 de mayo de 1937 el constructivo gobernador contestó con el siguiente telegrama:

“Muy señores míos y amigos:

“Secretaría Particular Número 772. Exprésoles mis agradecimientos a General Cervera, Autoridades Municipales de Matamoros y Brownsville así como a respectivas Cámaras de Comercio. Saludos afectuosos. Gobernador del Estado MARTE R. GÓMEZ.”

Marte R. Gómez.

El telegrama fue enviado al Colector de Rentas, como se le llamaba a la actual jefe de la Oficina Fiscal del Estado cuyo responsable era Florentino Cuéllar quien se los retransmitió a los interesados. Me imagino que la promesa fue más simbólica que efectiva, esta carretera se terminó hasta 1948 quedando dos peligrosos puentes de madera en el Arroyo del Tigre y el enorme puente de Los Guajes que se destruía cada vez que había inundaciones y el agua se desviaba del río por el Control 1.

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